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de 13 puñaladas
Trujillo.- El pasado 21 de febrero, un joven fue asesinado brutalmente y a
diferencia de los demás crímenes ocurridos en la ciudad, y ante el
hermetismo de la Policía, la prensa pasó por alto su caso, el cual
quedó resuelto con la captura del homicida, tras un exitoso trabajo del
personal de Homicidios muy pocas veces visto en la Policía de Trujillo.
Correo
conoció en exclusiva los detalles del trabajo policial, la confesión
del asesino y el estilo de vida del ahora fallecido, quien residía en
un acomodado departamento situado en Las Torres de San Fernando, junto
a su madre que trabaja como médico en el hospital Belén. Carlos Guzmán
Morales (24), chef de profesión, era hijo único.
Juan Carlos Castillo Amú (20) ha confesado que fue contratado para
matar a Carlos, que el autor intelectual le ofreció 5 mil dólares y que
el otro y principal objetivo era apropiarse de la laptop de la víctima,
cuyo contenido era de especial interés para el autor intelectual del
homicidio. ¿Qué había en esa computadora?, la Policía tiene su
hipótesis sobre el respecto.
Carlos y su homicida
no eran un par de desconocidos, y el día del crimen aquel desafortunado
hombre le abrió la puerta del departamento. Castillo Amú ha confesado
que tenía relaciones sexuales con su víctima, y que lo apuñaló con un
cuchillo de 20 centímetros mientras lo acariciaba.
Carlos
trabajaba en su laptop cuando Juan Carlos se acercó a acariciarlo, la
primera puñalada la asestó en el abdomen y tras un forcejeo le incrustó
el arma doce veces más, en diferentes partes del cuerpo. Como cinco de
las trece puñaladas fueron mortales, falleció casi en el acto.
Consumado el crimen, Juan Carlos se dio el lujo de lavarse,
cambiarse de ropa y guardar el arma asesina y la laptop en una mochila,
la cual entregó a la persona que lo contrató para cometer el homicidio,
en una esquina ubicada cerca al departamento de la víctima.
Pero
como no hay crimen perfecto, Juan Carlos cometió un grave error, olvidó
su ropa manchada con sangre y en ella un papel con una anotación que
acabó descubriéndolo. En el papel estaba escrito el nombre de una
mujer, que resultó ser la dueña del taller donde trabajaba.
La señora facilitó la identificación del asesino y tras un
paciente trabajo de seguimiento, Juan Carlos fue capturado. Al verse
cercado no tuvo más remedio que aceptar el delito, y descubrir la
identidad de hombre que lo contrató, de nombre Luis.
Juan Carlos
asegura desconocer el contenido de la laptop pues sólo lo contrataron
para robarla y matar a su propietario. La Policía sospecha que en la
computadora haya vídeos y fotos que incomodan a una tercera persona, y
que probablemente el contenido de éstos sea sexual.
Fuente: correoperu.com.pe
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Faltan mencionar persona que hicieron...
Felicitaciones a don C. Luis Leyva C....
yo estube en la floresta